martes, 19 de junio de 2012

Guapos VS. Feos


Ayer vi con mi hermana y mi prima una película llamada “Esto es Guerra”, en la que una chica guapa (Resse Witerspoon) conoce a dos chicos guapos (guapísimos) que trabajan en la CIA y pelean por ella, e inmediatamente mi hermana dice:

-En la vida real eso no pasa, nuca vas a encontrar 2 guapos agentes de la CIA que peleen por ti.
-En la vida real tampoco eres Resse Witerspoon. Le dije yo.

Pero la vdd. Es que yo ya no busco guapos agentes de la CIA, rubios y musculosos que vengan a pelear por mí, eso se lo dejo a mi hermanita que acaba de cumplir 20 años, ahorita prefiero mejor un tipo interesante que me haga reir, no le hace que este panzón y le huelan los pies .

Y tampoco quiero decir que la apariencia no importa, obviamente si veo a un guapote que se cruce frente a mí no voy a evitar voltear a verle las pompis o los brazos (a mí la neta me gustan las espaldas bien formaditas) y después puedo dejar escapar una frase muy al estilo Mauricio Garcés como “arrrrooooz!”.  Pero la vdd. es que esos tipos, terminan siendo pedantes, muy codiciados y huecotes de la cabeza, (la mayoría, porque no voy a generalizar).

Hace unos cuantos años salía con un hombre con el físico perfecto que me hacia voltear los ojitos, pero sus platicas eran siempre sobre el, su físico y como mantenerse buenote. Me aburrí y Salí huyendo de ahí.

Por otro lado, después conocí al típico hombre no muy agraciado físicamente, pero demasiado acomplejado, siempre intentando complacerme y alagándome “mi gran belleza” al final también me hartó y abandone el edificio como Elvis.

Y por último, conocí a esa especie de hombres que la mujer cree extinta, esos que ya agarraron la onda que el físico viene valiendo un vil cacahuate, que están seguros de sí mismos y hacen sentir segura a una chica, que obviamente no son perfectos, pero intentan acoplarse a la situación. Lo único malo es que ese tipo de hombres por lo general están por llegar a los 30 o ya pasan de esa edad, y durante mucho tiempo ya se toparon con las versiones femeninas de los hombres que describí arriba y ya no quieren saber de relaciones formales con alguien. Y nosotras que estamos por llegar a los 30 nos quedamos como el chinito “nomas milando”.

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